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lunes, 2 de noviembre de 2009

AL DESCUBIERTO - CRÓNICA INCOMPLETA DE 500 AÑOS DE DOMINACIÓN VISTA POR HISTORIETISTAS DEL PARAGUAY

AL DESCUBIERTO
CRÓNICA INCOMPLETA DE 500 AÑOS DE DOMINACIÓN
VISTA POR HISTORIETISTAS DEL PARAGUAY
Una producción de: AH (Amigos de la Historieta)
Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 1992

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SUMARIO:
· 500 AÑOS, Y AMÉRICA AÚN SIN SER DESCUBIERTA. Prólogo de ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ
· SELVA Y ORO. Historieta de ROBERTO GOIRIZ.
· LIBERACIÓN ETERNA, de KiKE y HERNÁN OLMEDO.
· EL VERDADERO DORADO, por JUAN MORENO.
· ALMA DE CONQUISTADORES, de BOZZOLO y RAMÓN ROJAS.
· EL HUMOR de NICO.
· 500 AÑOS, por AM-4 y BOB.
· EL PLANETA VIVIENTE, de ALEX y CARLOS ARGÜELLO.
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500 AÑOS, Y AMÉRICA AÚN SIN SER DESCUBIERTA.
Prólogo de
ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ

** ¿Cuándo empezó la historia de este desgarrado continente al que llamamos América?
** Para los que llegaron a bordo de las tres carabelas del almirante Cristóbal Colón, la historia empezó un día 12 de octubre de 1492.
** Las crónicas sólo registran los hechos ocurridos a partir de ese día. Todo lo anterior es pura leyenda, especulación, misterio... Q, en todo caso, la nada. Lo que pasó antes, ¿no vale la pena que sea conocido?
** Desde la óptica de quienes ese día estaban en las cubiertas de las caravelas es natural, entonces, que hoy la historia cumpla 500 años. Y que este aniversario sea celebrado con pomposas ceremonias, con cataratas de discursos, con exposiciones planetarias.
** Pero... ¿y para los que estaban en la playa de la Isla de Guanahaní, ese día 12 de octubre de 1492, viendo llegar las extrañas naves?. Para esos seres de piel cobriza y desnuda, que habitaban estas tierras desde el principio de los tiempos... la historia, ¿cuándo empezó?
** Y nosotros, latinoamericanos del presente, a punto de ingresar en el Siglo Veintiuno... ¿desde que óptica hemos aprendido esta historia? ¿Desde la perspectiva de los que estaban en la playa o de los que llegaron en las carabelas?
EL NOMBRE PERDIDO... Una cosa es segura: hasta la llegada de los europeos, estas tierras tenían otro nombre.
** Colón, creyendo que había llegado al Asia, las llamó "Indias occidentales". Y más tarde, el cartógrafo lorenés Martín Waldsemüller, confiado en que se trataba de otras tierras descubiertas por el navegante Amérigo Vespucio, las denominó: América.
** Pero, ¿cómo la denominaban sus antiguos habitantes, los verdaderos nativos del continente, a quienes hoy también llamamos equivocadamente "indios"? No se sabe. Entre tantas cosas perdidas y destruidas durante el fragor de la conquista, como diría Umberto Eco, de estas tierras ni siquiera ha quedado el nombre.
** Los conquistadores no se preocuparon de averiguar el verdadero nombre de estas tierras, como tampoco quisieron conocer la peculiar cultura de quienes la habitaban: sus valores, sus conocimientos, sus lenguas, su ciencia, su literatura...
** En 1496, a apenas cuatro años de la llegada de Colón, su hermano Bartolomé quemó en la hoguera de Haití a seis indígenas, condenados por el delito de sacrilegio, al haber enterrado bajo tierra las imágenes de Jesús y la Virgen. De acuerdo al relato de Fray Bartolomé de Las Casas, los europeos no sabían que la actitud de los indios, lejos de ser un sacrilegio, era un ritual de homenaje a la nueva religión: según su cultura, las imágenes de los dioses debían ser enterrados para fecundar las siembras agrícolas.
** En 1562, en Yucatán, Fray Diego de Landa arrojó a una enorme hoguera los códices indígenas, reduciendo a cenizas ocho siglos de literatura maya, por considerarla una fuente de idolatría demoníaca. En esos largos pliegos de papel de corteza, los artistas habían dibujado signos e imágenes que hablaban de sueños y profecías, describían el movimiento de las estrellas y los ciclos de cosecha, enseñaban a llamar a las lluvias y conversar con la naturaleza...
** Existía un continente, esencial y profundo, que Colón y los conquistadores no fueron capaces de descubrir.
** Esa América verdadera no fué objeto de un descubrimiento, sino de un encubrimiento. La conquista, motivada más que nada por la codicia y la ambición del Imperio español, no fue capaz de revelar sino de velar, tapar, ocultar...
** Hasta hoy, 500 años después, seguimos leyendo la historia desde la cubierta de las caravelas, aunque en nuestras venas corra también la sangre de aquellos hombres de piel desnuda, que las vieron llegar desde las cálidas playas del Caribe.
LA HISTORIETA TAMBIEN DESCUBRE
** En este quinto centenario, el mejor homenaje que podemos rendir a nuestra tierra es comenzar a descubrirla de verdad, desde muy adentro, escuchando con atención sus voces más sordas y antiguas, rescatando sus raíces más hondas.
** Esta es la labor que hoy moviliza a múltiples historiadores, antropólogos, investiga dores, artistas, quienes más allá de las pomposos discursos de los partidarios de la leyenda rosa, que cantan loas a la gran obra "evangelizadora" de Europa, por haber traído la civilización en medio de la barbarie, y más allá de las panfletarias consignas de los partidarios de la leyenda negra, que todo lo reducen a la glorificación del buen salvaje, deben abrirse paso en medio de la hojarasca de intereses creados y posturas fanáticas, para encontrar la verdadera cara oculta detrás de las máscaras.
** La historieta también asume su rol creador y recreador en esta iniciativa. Género de comunicación onírica por excelencia, quizás con un lenguaje mucho más cercano al de los perseguidos códices mayas que al de las solemnes bulas papales, las mismas que decretaron que los indios también tenían alma, la historieta se enfrenta a una aventura mucho más ambiciosa que la mítica búsqueda de El Dorado.
** Y el desafío es aún mayor cuando se habla de una historieta paraguaya, hasta hoy sofocada y subterránea, postergada por las críticas exigencias del mercado editorial, a pesar del reconocido talento de sus creadores. Vitalidad creativa que se exhibe y se manifiesta en plenitud con este álbum, a la vez de homenaje y contra-homenaje.
** Si algo hay que agradecer al clima celebratorio de estos 500 años es la posibilidad de haber podido reunir en una misma, rara y lujosa edición, el trabajo de los más prolíficos y diversos historietistas paraguayos. Desde el estilo elaborado y pionero de los "monstruos" como Juan Moreno, Roberto Goiriz y Carlos Arguello, padres absolutos de todos los intentos conocidos de editar historietas en el Paraguay, hasta las propuestas más vanguardistas como la de Ramón Rojas y Fabián Bozzolo, pasando por el lápiz joven de Quique Olmedo y AM4 1992.
** La historieta y la historia adquieren, en este álbum, una aproximación mucho más profunda que la de los nombres parecidos. La historia que se escribe y se dibuja en estas páginas no ha salido de los textos oficiales ni de las proclamas dogmáticas, sino de la vivencia profunda y de la imaginación fecunda de un grupo de artistas compatriotas que comparten la misma búsqueda de identidad de un continente, lacerados por las mismas angustias y estimulados por los mismos vientos de esperanza, soñando y creando siempre bajo la misma Cruz del Sur.

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